​Edición 201​9 - 20​20

Prólogo

La música es, desde su origen, un elemento inherente a la humanidad y, por tanto, necesario para entender su evolución. Desde el inicio de los tiempos, las personas han compuesto, interpretado y escuchado música. No existe cultura alguna, en remota latitud, que no lleve aparejada alguna suerte de expresión musical.

Hoy, como ayer, la música continúa con nosotros, más evolucionada, diversa y compleja. Pero ahora conocemos además, ¿acaso 50.000 años después?, sus saludables efectos, como también su influencia poderosa en muy diferentes procesos de aprendizaje, en el comportamiento y la actividad psicomotriz, entre otros; y sabemos además de su eficacia en terapias para pacientes de párkinson, alzhéimer, autismo y otros tantos síndromes y enfermedades.

La música es un bien necesario que, más allá de hacernos experimentar sensaciones placenteras y evocadoras, supone el desarrollo de diferentes capacidades, singularmente la de expresión, contribuyendo así a una evolución integral de la persona.

Al decir de la ciencia, la música activa más partes del cerebro que cualquier otro impulso sensorial. Sus efectos sanadores son más que constatables en las personas y también en la sociedad. En ambas dimensiones, la música contribuye a asentar muy poderosos valores.

Resulta así más que necesario el destierro definitivo de la consideración de disciplina de entretenimiento que, como a otras especialidades artísticas, aún acompaña a la música.

Como director gerente de la Orquesta Sinfónica y del Coro RTVE, formaciones con más de 50 y 60 años de historia, respectivamente, quiero felicitar a la Fundación Orfeo por su tarea plausible de «potenciación del conocimiento y popularización de la música clásica en España, con singular atención a los jóvenes músicos».

Confío en que estas palabras sirvan de prólogo al contenido verdadero que encierra este Libro de Oro que, en su vigésimo tercera edición, publica la Fundación. Espero que estas tímidas líneas hayan generado un clima de expectación suficiente como para despertar en el lector la curiosidad de adentrarse en el mundo de las orquestas y las agrupaciones corales. Todo sea por la música, «arte educativo por excelencia» que, al decir de Platón, «se inserta en el alma». Ciertamente, decía Lutero, «la música es un don sublime que Dios nos ha regalado».


Manuel Ventero Velasco

Director gerente de la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE